Aún no sé por qué sigo aquí, sinceramente creí que nunca más se volvería a escribir después de muchas cosas que pasaron pero aquí seguimos unos cuantos, después de todo lo que pasó hace años aún escribo estas líneas.
Ya no se me hace familiar entrar a este blog, se me hace extraño y sin embargo no lo puedo eliminar, no me siento como un extranjero sólo como un extraño, me conozco y conozco este lugar sólo que está empolvado, cubierto de telarañas mentales y recuerdos buenos y malos. Me gusta pensar que este blog tuvo gloria en su momento y tuvo una "época dorada" no tanto para el blog sino para los que participamos.
Cuando quedé como administrador mucho cambió y todos cambiamos, pero nunca pude atreverme a borrar el blog, quería hacerlo pero nunca pude porque es un recuerdo de lo que alguna ve fue maravilloso, sería como destruir las pirámides en Egipto o las pirámides mayas y aztecas, destruir la muralla China para atravesar o tirar las ruinas del Partenón para construir una escuela.
No quiero eliminar las ruinas de lo que alguna vez fue glorioso, hace meses que no se escribe nada, hace mucho tiempo que no he hablado con alguno de los que siguen administrando el blog, ya ni sé si realmente quieren seguir o no, si lo dejo morir esto no podría eliminarlo lo dejaría hasta que el tiempo lo borre por cuenta propia, no quiero ser el culpable de que se borre algo que guardó buenos tiempos y fue destruido como muchas grandes cosas por un desastre que no pudo evitarse pero del que aprendimos mucho. No hablo a nombre de todos sólo a mí nombre y quizá a nombre de algunos de los que estuvieron, pero sé que si quiero seguir debo comenzar con algo nuevo.
La decisión está tomada pero no sé cuánto tiempo tardará en empezar todo, nuevamente.
jueves, 3 de febrero de 2011
| [+/-] |
¿Retomar? |
jueves, 2 de septiembre de 2010
| [+/-] |
- Para pronunciar a la hora de dormir - |
Me gustaría a alguien arrullar,sentarme junto a alguien y estar.Me gustarí a mecerte y cantarte,contigo en los sueños salir y entrar.Querría ser el único en la casaque supiera que fue frí a la noche.Y querría escuchar adentro y afuera,auscultarte a ti, el mundo y el bosque.Los relojes se llaman con sus dobles,y se le ve entonces el fondo al tiempo.Y abajo pasa aún un hombre raroe importuna a un perro también estraño.Detrás se hace el silencio.En ti he puesto los ojos abiertos de par en par;te sostienen suavemente y te sueltancuando algo se mueve en la oscuridad.[Rairer Maria Rilke]
jueves, 22 de julio de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
| [+/-] |
|
Uno Cosechará lo que siembra...
Este hombre desamparado, lentamente levantó la vista... y miro claramente una mujer acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento
fue: "Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho...
"Por Favor ¡¡Déjeme en paz!! Gruñó el Indigente... Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de él. Ella sonreía - sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.
"¿Tienes hambre?" -preguntó ella. "No", contestó sarcásticamente. "Acabo de llegar de cenar con el presidente. Ahora vete."
La sonrisa de la mujer se hizo aún más Grande. De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. "¿Qué hace usted, señora?" -preguntó el hombre enojado. "Le digo que me deje en paz"
Justo en ese momento un policía se acercó. "¿Hay algún problema, señora?" -le preguntó el oficial.
"No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer "Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie ¿Me ayudaría?
El oficial se rascó la cabeza. "Si, el Viejo Juan, ha sido un estorbo por aquí por los últimos años. ¿Qué quiere usted con él?" Pregunto el oficial
"¿Ve la cafetería de allí?" -preguntó ella. "Yo voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito."
"¿Está loca, señora?" El pobre desamparado se resistió.... "¡Yo no quiero ir ahí!"
Entonces sintió dos fuertes manos agarrándolo De los brazos y lo levantaron.
"Déjeme ir oficial, Yo no hice nada"
"Vamos Viejo, esta es una buena oportunidad para ti," el oficial le susurro al oído.
Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al Viejo Juan a la cafetería y lo sentaron en una mesa en un rincón de la cafetería. Era casi el mediodía, la mayoría de la gente ya había almorzado y el grupo para la
comida aún no habían llegado.
El gerente de la cafetería se acercó y les pregunto. "¿Qué está pasando aquí, oficial?" "¿Qué es todo esto?
¿Este hombre está en problemas?" "Esta señora lo trajo aquí para que coma algo," respondió el policía.
"Oh no, ¡Aquí no!" el gerente respondió airadamente. "¡Tener una persona como este aquí es malo para mi negocio!
El Viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes. "Señora, se lo dije. Ahora, si van a dejarme ir ?Yo no quería venir aquí desde un principio." La mujer se dirigió al gerente de la cafetería y sonrió
"Señor, ¿está usted familiarizado con Hernández y Asociados?
"¿La firma bancaria que está a dos calles? Por supuesto que los conozco", respondió el administrador con impaciencia. "Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes."
"¿Y se gana una buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en estas reuniones semanales?"
preguntó la señora"
¿Y eso que le importa a usted? le dijo el gerente de la cafetería.
Yo, señor, soy Penélope Hernández, presidente y dueña de la compañía". "Oh Perdón, dijo el gerente
La mujer sonrió de nuevo "Pensé que esto podría hacer una diferencia en su trato." Le dijo al policía, que fuertemente trataba de contener una carcajada.
"¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o tal vez una comida, oficial?" "No, gracias, señora", replicó el oficial. "Estoy en servicio". "Entonces, quizás, ¿una taza de café para llevar?" "Sí, señora. Eso estaría mejor".
El gerente de la cafetería giró sobre sus talones como recibiendo una orden. "Voy a traer el café para usted de inmediato señor oficial "
El oficial lo vio alejarse. Y opinó:"Ciertamente lo ha puesto en su lugar", dijo. "Eso no fue mi intención "dijo la señora.
Lo crea o no, tengo una buena razón para todo esto". Se sentó a la mesa frente a su invitado a cenar. Ella lo miró fijamente "Juan ¿te acuerdas de mí?"
El Viejo Juan miro su rostro, con los ojos lagañosos "Creo que sí - Dijo, se me hace familiar"
"Mira Juan, quizá estoy un poco más grande, pero mírame bien", dijo la Señora.
"Tal vez me veo más llenita ahora… pero cuando tu trabajabas aquí hace muchos años vine aquí una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frio."Algunas lágrimas posaron sobre sus mejillas
"¿Señora?" dijo el Oficial, No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre.
"Yo acababa de graduarme de la Universidad en mi pueblo", la mujer comentó. "Y había llegado a la ciudad en busca de un trabajo, pero no pude encontrar nada" Con la voz quebrantada la mujer continuaba: "Pero cuando me quedaban mis
últimos centavos, y me habían corrido de mi apartamento, caminaba por las calles, era en febrero, hacía frío y casi muerta de hambre, vi este lugar y entré con una poca posibilidad de que podría conseguir algo de comer"
Con lagrimas en sus ojos la mujer siguió platicando:"Juan me recibió con una sonrisa.
"Ahora me acuerdo", dijo Juan. "Yo estaba detrás del mostrador de servicio. Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer". "Si, y me dijiste que estaba en contra de la política de la empresa".
Continuó la mujer. "Entonces, tú me serviste el plato de fríjoles más grande que nunca había visto... me diste una taza de café, y me fui a un rincón a disfrutar de mi comida. Tenía miedo de meterte en problemas, luego, cuando miré y te vi
poner el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien"
El viejo Juan preguntó: "¿Así que usted comenzó su propio negocio?"
"Si, encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fui hacia arriba con la ayuda de Mi Padre Dios. Eventualmente empecé mi propio negocio que, con la ayuda de Dios, prosperó"
Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. "Cuando termines aquí quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el director de personal de mi empresa. Iré a hablar con él y estoy segura de que encontrará algo que puedas hacer en la
oficina"
Ella sonrió. "Creo que incluso podría darte un adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que te recuperes. Si alguna vez necesitas algo, mi puerta está siempre abierta para ti Juan."
Hubo lágrimas en los ojos del anciano. "¿Cómo voy a agradecer? preguntó.
"No me des las gracias", respondió la mujer. "A Dios dale la Gloria. El me trajo a ti"
Fuera de la cafetería, el oficial y la mujer se detuvieron y antes de irse por su lado "Gracias por toda su ayuda, oficial," Dijo La Sra. Hernández.
"Al contrario, dijo el oficial. Gracias. Vi un milagro hoy, algo que nunca voy a olvidar. Y... gracias por el café"--------------------------------------
Me llego este cuento a mi correo por bkcolombia.com, se me hizo un nudo en la garganta al leerlo.
.
miércoles, 5 de agosto de 2009
| [+/-] |
Ya ni el demonio... |
Un niño de 7 años de Utah tomó el automóvil de su papá para terminar siendo perseguido por la policía.
La persecución terminó cuando por fin el pequeño se detuvo en una casa y salió corriendo del automóvil a esconderse, al encontrarlo el policía le cuestionó por qué había tomado el automóvil y el pequeño respondió que lo había hecho para no ir a la iglesia.
Como era muy pequeño para juzgarlo sólo le dieron una advertencia al padre para cuidar más a su hijo y a su auto.
Debo admitir que el niño conduce mejor que cualquier camionero.
viernes, 8 de mayo de 2009
| [+/-] |
La Arcilla Y El Creador. |
Yo tenía varios meses guardada en ese bote color rojo con blanco y letras en negro que tomó de aquella tienda grandísima, ni siquiera recuerdo bien donde estaba. A veces viajo de tantas partes y regreso a otras más. Era tan pequeña, nadie jamás me había tocado, nadie me había formado, nadie se había interesado en mí. Quizá, había sido por que la pintura de mi bote estaba desteñida, que las letras que me describían estaban incompletas, se que era un bote viejo, pero… Un día lluvioso, las manos más lindas estaban hurgando entre el estante de materias primas, yo lo vi, claro que lo vi, era tan alto y noble, sus manos tan finas, tan lindas, parecía escapado de mis sueños. Aunque sabía que sucedería lo mismo que todos los días, me verían, me comprarían con los demás recipientes y aunque yo tuviera más contenido. Acabarían por escoger el de mejor vista. –Y encima me ponen a lado de la más utilizada arcilla súper ultra mejorada y además. En oferta- Decía mi voz interior mientras triste, agachaba mis letras y lloraba por dentro, haciendo pequeñas gotitas de agua en mi interior. Aquellas manos ya habían recorrido todos los estantes del departamento, y seguía viéndonos lentamente a cada uno de nosotros hasta que; Me tomó entre sus manos, comenzó a leer todo lo que yo era, de lo que estaba hecha, mi fortaleza, mi procedencia, quería saber todo de mi y como si una luz especial me guiara hasta la caja registradora, me llevó con él. Me abrazó, y con un cuidado casi mágico, me colocó en el carrito entre pinceles, pintura acrílica, franelas, y un sinfín de cosas. Yo era feliz, por fin alguien me había elegido, por fin… ¡Alguien estaba dispuesto a amarme y hacerme suya!
El trayecto de la tienda a su casa no fue largo. Yo le contaba todo lo que había esperado por alguien, le decía que era la primera vez que alguien me llevaba a su casa, que me trataba con tanta amabilidad, ¡hasta me había dejado ir adelante del carro! Era mucho más de lo que yo había soñado, estaba lista, lista para ser amada, deseada. Estaba lista para ser suya por siempre. Llegamos; y de inmediato me cargó en sus brazos para llevarme hasta su estudio, era tan mágico ese lugar, estaba rodeada de figuras, de sombras de colores radiantes y tenues, había llegado al lugar perfecto. Fue entonces que después de dos largos días de espera; una noche media oscura, un poco de luz salía de la mecha de una vela encendida. Me tomó en sus manos, me quitó la cintilla de hule que guardaba mi cuerpo, con tanta delicadeza, con tanto amor, abrió lentamente la tapa que me cubría del aire y con las palabras más dulces fue deslizándome de a poco, hasta quedar completamente entre sus manos. -¡Soy tan feliz! He soñado tanto con este momento, he querido con todas mis fuerzas y mi alma estar junto a ti y ahora sólo puedo decirte: ¡gracias! Gracias por escogerme, por preferirme ¡gracias!- Él parecía no escucharme, pero me miraba y me acariciaba, se mojaba las manos dulcemente para no lastimarme después. Sus dedos estaban por toda mi piel, y él cantaba, decía, soñaba, creaba… Todo al mismo tiempo y yo… Sumergida en la sensación de sentirlo mío. Amaneció. Yo desperté, cansada, ansiosa de verlo de nuevo, voltee la mirada hacia el sillón que daba justo debajo del vitral y con esa luz que sólo el padre sol puede darnos: Él estaba ahí, dormido en ese sillón rojo en el cual quedó rendido ante el cansancio y el sueño después de nuestra noche. Poco a poco, el sol también me iluminó, quedé suspendida en al aire cuando comencé a verme. ¿Era posible que fuera yo? ¿Yo que siempre fui la mal querida, a la que miraban feo, la que no gustaba por mi envoltura? Era tan hermosa, con unas largas piernas, ligeramente cruzadas para no dejar notar mi sexo, con los brazos alzados al mundo, unos pechos firmes, maduros, lindísimos, los brazos extendidos como gritando ¡libertad! De ahí largas ramas con hojas verdísimas, era una mujer, ¡una mujer! Lo que siempre soñé. Mis piernas eran los trocos de aquel árbol gigantesco mis cabellos largos las hojas que cubrían de sombra a los pequeños jugaban en el parque. Yo. ¡Era tan bella! Que me quedé sin palabras para describirle a mi señor lo que sentía, no podía siquiera balbucear. Era maravilloso lo que había hecho de mí. -¡Oh Dios mío! ¡Gracias!- Gritaba sonriente y emocionada. Justo como en mis sueños.
Entonces despertó. Y me miró con esos ojos llenos de gozo de verme terminada. –Eres mi máxima Obra De Arte, ¡Eres mi obra de arte!- Y bailaba y cantaba lleno de felicidad. Y yo reía con él, y me veía mil veces desde mis pies. Dentro de poco. Mil personas me habían visto, todos me admiraban, me reconocían, me adoraban. Yo era quien más aplausos recibía de toda la gente que pasaba a verme.
El tiempo pasó. Mi creador y sus manos fueron avejentándose así como mi pintura que él retocaba siempre cuando era de noche y prendía la vela que nos alumbraba. Y platicábamos y sonreíamos y yo fui suya todas las noches y los días. Hasta que una de esas noches él enfermó, su corazón dejó de latir lo suficiente como para quedarse sin vida, y cayó al suelo, con el pincel color verde en su mano derecha. Y una paleta con diferentes tonos en su mano izquierda. Yo le gritaba, quería estar a su lado, ayudarlo, protegerlo, levantarlo, como él hizo conmigo. Pero no pude moverme. Estaba pegada a un pedazo de madera quién no me dio permiso de irme con él. Fue la noche más triste de mi vida. Yo fui su obra de arte, su inspiración, su amiga, su amante, él fue mi amor. Y ahora, poso día a día en una vitrina seca y sin color a lado de su fotografía en el museo más viejo de la ciudad. En el corredor de las esculturas que llevan su nombre.
